Del fracaso al éxito solidario

por Delfina Bertrand

“Supe lo que es vender aire. Entendí lo que es el éxito y aprendí lo que es el fracaso cuando armé mi primer agencia en el 2009, llamada Mundos Buenos Aires”.  La frase es de  Gonzalo Vidal Meyrelles – fundador de Prójimo, agencia / escuela publicitaria – quién entró al mundo de la publicidad como cadete logrando aprender a su paso reglas y costumbres dentro del sector. Pero pensó que se comía la cancha, con solo 21 años. Así, llegó a su primer agencia y su primer fracaso.

En el año 2012, logró rearmarse y fundar la agencia escuela a la cual bautizó Prójimo, instalada en la Villa La Cava, San Isidro. Sobre esta experiencia comenta: “resucité con traje de chapa y zapatos de tierra”. La idea que lo llevó a formar una agencia en plena La Cava fue incluir a la gente a la que nadie le daba oportunidad de contar la realidad en la que vivían. De este concepto, nace su logo: La R de la palabra Prójimo está escrita al revés a propósito, “para que nos podamos reflejar en los otros”, explica Gonzalo.

Un año después de haber iniciado su agencia, de visita por la cárcel de la villa, conoció a Patón, quién preso hace más de 10 años, había aprendido a rapear como un modo de expresión de su realidad. Vidal Meyrelles se despidió con la promesa de que cuando cumpla su pena, iban a hacer un proyecto juntos. “Yo pensé que nunca iba a salir”, confiesa Gonzalo. Hasta que unos meses después, ya libre, el rapero lo llamó para concretar la carrera de artista con propósito.

Una vez más mostró actitud y gracias al éxito que tuvo el duo Patón – Vidal lanzaron el 7 de noviembre del 2015, una línea de ropa tanto para hombres como para mujeres basada en la figura del artista. “Pensamos que la ropa podía llegar a ser una plataforma y pensamos en REO” detalla el creativo. Así nacieron prendas de ropa que representan la transformación, la libertad.

Este es solo uno de los logros. Desde que se fundó, Prójimo creó algunas marcas como 700 gramos de emociones. Este proyecto, con el propósito de juntar plata para el viaje de egresados, estaba conformado por familias que cocinaban pandulces chiquitos para venderlos.

También, crearon la línea de ropa deportiva 1/15 para el club inclusivo Rugby Club “además de la inclusión social, promueve la inclusión física que es tan importante hoy – el tamaño de las tallas son por puesto del jugador”, explica Vidal.

“Así, todo aquello que estaba en blanco se volvió a llenar otra vez”, cuenta sonriente Gonzalo. Ahora hay agencia, hay escuela, hay clientes y productos. Como resultado, hubo prensa seguido de premios – fue premiado creativo del año en 2016 por el Grand Prix de Cannes- y charlas.  Y marcas grandes como PepsiCo, Ambev, Mondelez, Atento, entre otras, apuestan a su empresa.

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