Cómo ser un influencer de verdad

Por Estrella Cutipa

“La constancia y la voluntad es donde hay que enfocarse, es lo que nos hace mover, dentro de lo que queremos hacer” Podría ser una lección de vida, pero no, son los consejos de Lino Hass para ser un Influencer. Lino ¿Lo conocen? El pibe que habla en Instagram e interactúa con la gente. Defiende causas, bromea, hace reír. Resultados: 116.000 seguidores. Y continua aconsejando: “así logramos subir videos, contestar comentarios, pensar nuevas ideas, guionar. La constancia te lleva lejos, porque estás ahí todo el tiempo, la gente te ve y no podes irte de su vida, te las cruzas constantemente hasta que se quedan y se enganchan en un punto.”

Lino cuenta que desde sus comienzos fue constante. En su último año escolar decidió empezar a grabarse jugando juegos de computadora que le encantaban, a veces solo o con amigos. Pero para esto se enfocó en aprender a editar fotos y videos con tutoriales de YouTube y a subir siempre dos videos por día. El proyecto no prosperó pero le dio la suficiente técnica y conocimiento que necesitaba para lograr sus objetivos.

La clave, según Lino,  es comprender cómo funcionan las redes (el sistema de algoritmos, cómo invertir, cómo no, a quién pagarle publicidad, con quién hacer videos, cómo hacerlos, que hashtags usar). O, como él lo define: “Ensuciarte las manos, jugar con las aplicaciones y redes”.

Como Influencer revela que fue superando muchos de sus miedos. Al principio sentía temor por mostrar su cara a la gente o incluso hablar, sabía que iba a convertirse en un foco de atención y eso en la secundaria trae comentarios de compañeros. En su último año se animó a grabarse y pasó lo que tanto temía, sus pares se reían de sus videos. Él también. “No me importaba en ese momento, porque hice un click. Me decía a mí mismo estoy en otra, no entienden lo que hago, no entienden porque lo hago y además no ven YouTube. Los de mi clase eran muy diferentes a mí, me llevaba bien con todos pero no me sentía yo mismo con ellos”, cuenta Lino.

Inspirado por Jerom Jarre empezó a salir a la calle a encarar desconocidos espontáneamente. Como él quería hacer campañas sociales. “Varias veces me temblaron las piernas, y otras tarde mucho en animarme a hacer los videos.  “Empecé a ser yo y en vez de yo ir a buscar el mundo, el mundo empezó a venir a mí”. Y otra vez sus palabras parecen una lección de vida.

A la osadía sumó paciencia. Hay que saber que las cosas requieren tiempo, que no son como te la muestran en una película donde el protagonista logra el éxito en dos horas. “A mí me fue bien porque me esforcé mucho, hice un par de videos virales que me hicieron subir, pero eso no define nada”.

Por último nos contaba algo con lo que siempre se choca cuando sos Influencer: La opinión ajena. “Tenés que saber por qué lo hacés para vos, vos para vos, no para demostrarle nada a nadie, ni para presumir frente a los demás, no necesitas que otro lo entienda”.

Más allá del caso de Lino, que primero quiso ser Influencer y después encontró el mensaje que quería dar, hay personas que llegaron gracias a los conocimientos previos, este es proceso de Jerónimo Pocklepovich (44.800 seguidores) a quién su profesión los llevó a influir en redes a muchas personas.

“Yo muestro un contenido creativo para marcas, agrego valor. Mi influencia en Instagram me llegó por añadidura, fue una “consecuencia de”, porque mi objetivo no era tener seguidores” explica Jerónimo.

Por ello su estrategia es trascender la red. “Como creador de contenido mi influencia hoy está, el día de mañana cuando Instagram no exista yo soy productor de contenidos. Lo que trasciende es mi trabajo y mi buena onda con la gente. Por eso trato de moverme, ir a todos los eventos que me invitan conocer gente, para no encasillarme en una red social.”

A veces también se puede trabajar para crear un Influencer. Jessica Jalife se encarga de desarrollar el trabajo de marcas con Influencers y lo logra a partir del conocimiento que recibió en la Universidad, una licenciatura en comunicación audiovisual, y la interacción de eso con las actuales tendencias.

Uno de los casos conocidos en los colaboró fue Santi Maratea (386.000 seguidores) haciendo @milpesosdepropina (46.300 seguidores) una campaña que busca reconocer el trabajo de los repartidores de comida. Se propone llegar a cierta cantidad de seguidores y cuando se cumple piden comida a domicilio. Cuando llega el repartidor lo sorprenden con una enorme propina. No hay una fórmula para ser Influencer, pero la autenticidad engancha al público. La mayoría busca personajes que no se muestren como tales, un personaje propio que nos haga identificarnos. Detrás hay exigencia y presiones, pero también la alegría de llegar al otr

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